sábado, 31 de diciembre de 2011

Te nos vas

El 2011 se nos va. Con todo y alfajores, algo de chicharrón y ron cubano. 2011 se va, con lo barato que es un Big Bang. Como esos 60 segundos del minuto que paso, de los meses hirvientes, fríos y casi desérticos, de un balcón techado y esas cosas algo despasadas.

El año casi expira con todo lo rimbombante que fue, se apaga de a poquitos y a unas cuantas horas, se le entraña como un año motivador, donde se pudo creer en muchas cosas, y lo digo sin dármelas de precursor; pero 2011, te pasaste de pendejos, con sorpresas de mes en mes, de dulces de membrillo. 2011 te llevas un saludo a la bandera y fácil, algún premio Oscar.

2011 no se va cabizbajo. Se va con honores, aplausos, flores y algunos desmayos; del sacrificio que uno dio, los progresos escalonados, la gente que confió, y creo que casi sin dudarlo. Fue un año que vino con sus cositas, sus Boom y Spaww, sus movidas, madrugabas y nuevos aprendizajes, fue glorioso, cada tiempo gastado, valió totalmente la pena.

A pocas horas del 2012, uno emocionado por un nuevo año, que de cajón viene con el reto de sobrevivir, sacarse la madre, algunas cicatrices y claro, seguir intentándolo una y otra vez hasta lograr algo de satisfacción propia. Tenga un buen año y pásenla de PUTA MADRE!

Y… bueno, como diría el Gran Fito Páez… Y dale alegría, alegría a mi corazón. Es lo único que te pido al menos hoy.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Colosos

Viernes 18, casi a mediana tarde, con todas las de la ley, cayo ese arbolito, que ya andaba chuequito y que muchos decían – esta vaina se va a caer. Y reto cumplido, se cayó, y curiosamente en la trompa de un camión de la empresa MACONSA, no hubo la famosa tragedia que algunos periódicos hubieran querido; pero no, no cayó sobre una moto o auto, solo en un camión que dejo a su chofer solo en estado shock.

Pucallpa es una ciudad que crece desordenadamente a velocidad celular. Los árboles son parte del atractivo de una ciudad amazónica y se los ve como una hierbita más de la huerta; pero estos colosos, no acostumbrados al cemento, asfalto y demás cosas que imposibilitan enraizarse con gusto, hacen que por algún viento pícaro o vejes propia se vengan abajo y destruyan algo o alguien que pasaba por ahí sin querer queriendo.

Yo no soy un ensalzado en el tema de quien hueveras está a cargo con esto de los árboles en la ciudad. Si hay alguien que controla a que no se vengan abajo de una forma tan repentina o que poden o corten el árbol para evitar algún desastre semi-natural.

Todo bonito, todo verde; pero se pone negro cuando se mezcla la infraestructura, muchas veces barata, con lo natural. Un árbol frondoso en una ciudad es para morirse, pobres raíces, pobre cemento; todos se pelean por algo de espacio, Aunque ya se sabe que los arboles siempre salen perdiendo.

Creo yo, que la alcaldía o quien le corresponda ese espacio de la ciudad tenga un lugar para quejas. Sea web, Facebook, Fono-quejas o un simple buzón de sugerencias; porque es tiempo ya, que algunos ciudadanos, que son muchos ojos que todo lo ven y sino lo inventan; estén sugiriendo cambios en algunas infraestructuras defectuosas, tanto como esos árboles que no dejan ver los semáforos o esos semáforos locos que les encanta hacer choques en hora punta. Ahí uno debería quejarse; pero como yo no sé dónde, no puedo hacerlo, más bien solo escribirlo en este espacio.

lunes, 14 de noviembre de 2011

UN DÍA

Lunes otra vez, y otra vez el desquite; despertarse, buscar la chinela y ver los mensajes perdidos. Reina el desenfoque visual, es el sol y su comitiva, que vienen a deslumbrar más que un rostro desencajado, que con un poco de pintura y algo de agua no puedan arreglar; claro está, borrón y cuenta nueva y listo; un par de tragos de Listerine, algo de dolor para despertarse del todo bien o quién sabe.

Desayuno, algo de café y alquitrán, algo de oxígeno para variar, y claro, música para escapar de este lugar.

Prender la tele es un martirio, es un ida y vuelta nomas, ver al tipo de las corbatas festivas y lentes cuadrados, que entrevista como si estuviera en un café del centro.

Termina el show y es hora de inventarse un tema, un rol y un par de bromas que solo yo entiendo y creo yo, nadie más. Hacer el dibujo subliminal, que solo sé que es por matar el tiempo, ya que en el dibujo hago lo que en mis propias palabras no logro, una sonrisa a otros.

Llaman al celular, hay que subirse la serotonina para poder contestar, pensar en chocolate y hacerse el gracioso, el chabacano y callejonero. Tirando todas las “jeringas” y ponerse el término “yo sé”.

Enviar trabajillos por mail, recibir una paga infiel, desleal y desmerecida, ya que las cojudecitas no valen tanto como el canto de gorrión de algunos enfrascados al aire acondicionado y al tiki-tac tiki-tac rutinario.

Almuerzo ilusiones con una ensalada de soledad y un refresco heladito de tolerancia. La sagrada siesta, que en climas tan hostiles es demás decir que se sueñan pesadillas.

Cae el sol, despiertan los nocturnos, la mente liberada y alguna infusión con algo de droga barata. Salir del inframundo es ventajoso, uno sale con dosis de psicótico que se relame los labios en favor a la libertad.

Todos caen entre el dulce y toxico sabor de los humeantes, van y vienen como balas sin calibre, después del despojo de emociones, son sus cartuchos prueba de la batalla, entre breves ilusiones de placer que en cada pitada esconde un velo mortal.

Son las tres de la mañana y se cierra el kiosco, dejando de lado varias imperfectos, dormir un poco no es consuelo de un día impropio, más bien es un recreador de uno que otro Deja vu metiche, asociado a la falta de sueño, a los cocteles de pastillas y a algo paupérrimo en la almohada. Tengan un bien día.

miércoles, 19 de octubre de 2011

PENAS Y GLORIAS

Érase una vez… Un no tan dócil dibujante que entre penas y glorias creo un personaje. Dicho personaje reflejaba entre sus botones y su sonrisita media luna la realidad de muchos paisanos.

Marianito, así se llamada el dibujito… tuvo la dicha de ser buen visto, mas no a su creador, Alonso Guerra, que desde su fama, fue conocido como “Marianito”. Nadie lo llamaba Alonso y mucho menos Guerra, y eso que el batallaba demasiado en ser reconocido como Alonso y no como “Marianito” el personaje de sonrisa media luna. Alonso Guerra dejo de ser cordial con el que lo nombrara como su creación y no como el creador. Alonso dejo de dar entrevistas, demostraciones y a salir en público. Alonso desapareció de los medios y, el creador de Marianito se mantuvo en la clandestinidad.

Años más tarde, “Marianito” el dibujito sonrisa media luna, se había hecho tan popular que el fetiche del momento era saber quién es su creador. Los medios buscaban alocadamente la primicia; pero Alonso sumergido en la clandestinidad no daba ni un suspiro de existencia.

Y llego el día sagrado, donde el Ministerio de Cultura invitaba a Alonso, en el correo de Marianito, para ser premiado por su labor de fomento a la cultura en sus dibujos, en la Cual decía, Sr. Creador de Marianito y bla-bla-bla… será premiado, sírvase a recibir su premio bla-bla-bla! Ni el Ministerio de Cultura sabía quién era el creador de Marianito. Alonso después de leer el mensaje, solo se dedicó a escribir en el correo de Marianito, diciendo que se disculpaba por no asistir por motivos de pereza extrema y dijo. “los premios y reconocimientos no hacen más que hacer que otros volteen para ver quién es ese Fulano que gano algo” y reiterando su buen humor, y argumentando su alergia a los premios y fobia a las entrevistas, siguió publicando y dejando a algunos amarillitos con las preguntas en la punta de la lengua.

lunes, 3 de octubre de 2011

DON RUFINO

Cesar Larrañaga, es un estudiante de arquitectura de una Universidad privada. Cesar tiene una relación con Romina Villegas, Hija de Rufino Villegas, un Gran banquero.

Cesar tiene el dinero suficiente para consentir los caprichos de Romina, que viene de una familia muy acomodada y que está acostumbrada a muchos “Sí”.

Cesar en cambio viene de una familia de clase media, que paga sus estudios; pero que no paga los consentimientos de Romina. Cesar trabaja para hacer realidad los caprichos de Romina. Gana mucho dinero como barman en algún Antro de esta fría y vintage cuidad.

Pasan las semanas y Romina le pide a Cesar para conocer a sus Padres. Cesar algo incómodo por hacer esto más formal, acepta titubeando. Ahora Cesar algo perdido, termina en un bar como cliente… en vez de “El barman” que es.

Llego el gran día… Cesar conocerá a los padres de Romina. La familia Villegas vive en un exclusivo distrito, como toda familia que presume de muchos ceros en la cuenta bancaria. Primero conoce a la mamá de Romina, Doña Raquel, que como toda ricachona, siempre tan a la moda, al glamour y su rostro tan retocado, como si tuviera el Photoshop a la mano.

Conversaciones van y vienen, cada una tan directa que otra, entre bromas se sueltan los clavos y el pobre Cesar los pisa todos. Doña Raquel es muy hábil para la palabrería y para dictar sentencia con sus comentarios puñaleros de vieja rajona. Cesar sigue el juego y se ríe galantemente con cada incomodo comentario y de rato en rato le tira más que Flores a Doña Raquel.

Son las nueve de la noche y casi tan puntual como los recibos que hay que pagarle, aparece Don Rufino, muy serio y protocolar; siempre con su maletín de “que será”. Romina corre hacia la puerta y lo recibe con un gran abrazo, Don Rufino suelta una leve sonrisa que solo dura un par de segundos y junto a su hija se dirigen hacia la sala, donde se encuentra Cesar y su esposa.

Romina presenta a Cesar con su Papá, Don Rufino al mirarlo da un gesto de asombro, mientras Cesar algo tembloroso le da la mano. Don Rufino aun sorprendido por conocer al novio de su hija, que quizás ya conoce. Se fuma un cigarrillo, mientras Cesar al parecer ha perdido todo su color corporal.

Para romper el hielo, la empleada de la casa, les sirve unos chilcanos; los preferidos de Don Rufino, que en esta ocasión se tomó cinco chilcanos. Cesar algo más coloreado por los chilcanos, entra en confianza y otra vez Doña Raquel y sus comentarios, y ahora Don Rufino mirándolo como un matador… Pobre Cesar, un rabo como el de Romina, tiene su lado bueno y su lado familiar.

Media noche y Don Rufino pide a Cesar para charlar a solas en su despacho, Cesar accede algo tembloroso mientras Romina le desea suerte con mirada coqueta. Ya en el Despacho, Don Rufino le hace la charla.

R: Así que Cesar… hasta que al fin conozco tu verdadero nombre. No, Julián.

R: Tanto tiempo que te conozco y nunca pensé encontrarte en mi casa. -mientras se le dibuja una sonrisa pasiva.

Don Rufino se le acerca a Cesar y le da unas palmadas en la espalda, y le dice.

R: ¿Qué pasa hombre? ¡Parece que hubieras visto al diablo! Di al menos algo Juliancito ¡Oh perdón! Cesítar.

Cesar sigue mudo. Don Rufino le ofrece un cigarrillo. Es hora de fumar… es hora de hablar.

Cesar suelta una tímida sonrisa.

C: Vaya, vaya, Don Rufino… que gran problema conocerlo como el padre de Romina, ahora si estoy cagado.

R: No, no, no ¡Cesítar! Esto queda en Familia, ya verás que harás muy Feliz a mi hija, lo sé y me consta. Estas cosas siempre llegan a un acuerdo ¿sí o no? ¡Julián! ¿Aunque no pensé que en la Plaza Manco Capac servías tragos?

Cesar, suelta una risotada.

C: vaya que si Sr. Rufino, o mejor dicho… Don Pipo, como veo, Ud. No pierde nada de nada.

R: Oh ¿Cómo crees? Ahora somos familia compadre, ya veras, tu secreto queda bajo cuatro llaves.

C: y su secreto muy encajonado en el Closet también, Mr. Pipo.

Los dos sueltan carcajadas ya como amigos de barrio. Don Rufino sí que sabe hacer negocios… lo hizo antes y lo hace ahora. Solo que todo queda… en familia.

martes, 27 de septiembre de 2011

DE CORAZONES Y DEMAS ANTICUCHOS

Queda la sazón del momento, de haber conocido grandes teutones que ahora por cosas del enamoramiento, cuidan la casa. Oh Dios… será de corazones.

Mis respetos a los que dejan de arañarse las vestiduras, por separación de almas y demás cosas ya no tan duras. Pues pasar unos meses del vil sellado y a la vuelta de la esquina encuentras a otro ser amado. Poco tiempo duraron los recuerdos, en fin… en la cama y dando vueltas a cualquiera le da amnesia.

De lo más rimbombante del estilo, se chaparon dos pajaritos y ellos tienen Facebook… ¡Oh my! Los problemas llegan cuando honestas etiquetas te desenmascaran un par de mentiras piadosas, si, de esas que terminan en un mar de copas y hostales de promoción.

De antro de antro encontraste un buen culantro. Lástima que solo se encuentran fuera de casa, es mejor cazar, como dicen algunos, la carne salvaje que proveen las calles. Después de un buen ¡FUAAA! Volver a casa más fiel que la galleta. Así se quieren más… así se quiere con más IN y mucha fidelidad.

De los lacayos, de amores marcados con sellos dorados. De grandes promesas con letras bordadas, de las llamadas anónimas… de acosos avispados, del morbo, lo prohibido, la adrenalina a cien. Del placer de besar con ternura de día y embestir con furia de noche.

Perdonar es divino; divino de amores… que a ciegas dejan pasar imágenes de dudas, que sordamente pierden el sonido de las críticas y que simplemente abrazan a su amado, que quizás le ha armado un par de ornamentas… algo visibles; pero de eso se tratan los anticuchos… sino la mesa no estaría tan bien servida.

martes, 20 de septiembre de 2011

Bonjour

Hoy me vi tan vacío, tan inerte, tan nostálgico y quizás por eso, el detalle de los temas vintage y surcos grises.

Vaya… esto no termina de atormentar a uno; más que dolores, delirios. Algo absurdo que acompaña a un zurdo a una melancolía infinita, algo mal programado, mal elaborado. En fin… nada personal, un cambio de cara y se acabó. Grapas en las mejillas. Déjame ser hipócrita y sonreír.

El tiempo es oro, y lo lamento Sr. Raimondi. Sigo sentado en ese banquito dorado, sin darme cuenta que el joputa está ahí. Lamentable… el prodigio ha muerto.

Tengo un focus group de intolerables. Conflictos de sala, comedor y dormitorio. Es común el insomnio, las rifas de sueño y la venta de cordura clandestinamente. Pesadillas, realmente pesadillas.

Uno espera en el balconcito, con muchos engreimientos de lado. Uno espera y lo repito… algo de aire; pero es en vano. El vano oficio es asfixiante.

Me cuesta contar mi vida. Anda en pedacitos, regaditos por ahí. Acomodarlos, no sale a cuenta. El tiempo pasa volando y no perdona a los caracoles desmemoriados. Pedazos inútiles, como el anfitrión.

Suena tan cliché decir “lo siento”, cuando es lo que siento y no debería sentirlo, por el mismo grado de importancia de cuadros huesudos del pasado, amores chancados, desprendidos… destruidos seria la palabra. Claro. Eso es… Destruidos.

Las musas vuelan, algunas más lejos que otras; pero al fin y al cabo vuelan… llevándose como trofeo de guerra, algo de anticucho de la tía Grimanesa. -Miento con descaro. La tía Grimanesa no acepta corazones de trapo, usados de trapeador en baños públicos.

Soledad pasa factura, los favores son respondidos a tiempo, las cuentas se pagan sin retraso. No hay problemas, de solo algunos que andan apuntando con su verdad inconclusa alguna frustración. En fin… no discuto, estoy harto de discutir y de los problemas que dan. Estoy harto de esto, y claro… los problemas que dan.